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Yo y mi Gatita [+18/Yuri/accion/fantasia] 23 1 898

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#11
03 Aug 19

P.D: Bueno dejo el siguiente capitulo espero que os guste y muchas gracias a todos Guiño  .
#12
10 Aug 19

P.D: Bueno dejo el siguiente capitulo espero que os guste a todos y muchas gracias Guiño  .
#13
17 Aug 19

P.D: Bueno dejo el siguiente capitulo espero que os guste y muchas gracias a todos  Guiño  .
#14
24 Aug 19

P.D: Bueno dejo el siguiente capitulo espero que os guste y muchas gracias a todos Guiño  .
#15
31 Aug 19


P.D: Bueno dejo el siguiente capitulo espero que os guste y muchas gracias a todos  Guiño  .
#16
07 Sep 19

P.D: Bueno dejo el siguiente capitulo espero que os guste y muchas gracias a todos  Guiño  .
#17
14 Sep 19

P.D: Bueno dejo el siguiente capitulo espero que os guste y muchas gracias a todos Guiño  .
#18
21 Sep 19


P.D: Bueno dejo el siguiente capitulo espero que os guste a todos y muchas gracias  Guiño  .
#19
28 Sep 19

P.D: Bueno dejo el siguiente capitulo espor que os guste y muchas gracias a todos   Guiño  .
#20
05 Oct 19
[spoiler]MI PADRE Y EL ENGAÑO…

Me acerque a ver que pasaba al  verme una de ellas se levanto y se acerco a mi, mientras las demás seguían con sus oraciones si podía llamársele así.

-- ¿Qué hacéis…? …-- pregunte extrañada al ver que le estaban rezando a Rubí, por lo menos no le estaban haciendo daño ni nada parecido.

-- Es una oración por la nueva reina…algunas de nosotras creemos…que es la siguiente y así debe de ser…-- dijo la sucubus tímidamente, aunque la verdad si no le hacían nada no me importaba cada uno tenia su fe en lo que necesitaba o quería y no seria yo quien se lo impidiese, mientras no molestasen a nadie.

-- Muy bien seguid…con lo que estáis haciendo…lo siento si os he interrumpido…-- dije yo pidiendo disculpas, mientras salía de la habitación.

-- Gracias…-- dijo la sucubus volviendo a sus rezos.

Me sorprendió bastante sus costumbres aunque no eran tan alejadas de las nuestras en cierto sentido, cuando llegue a las duchas vi como no había nadie, abrí el grifo y deje que el agua resbalara por mi, que limpiara tanto mi mente como mi cuerpo de todo aquello, pero no se me iban de la mente lo que les había pasado a ellas me apoye mis manos contra la pared dejando que el agua hiciera su trabajo, mientras estaba en mis pensamientos, ni siquiera escuche quien se acercaba a mi.

-- ¿Te encuentras bien…?…-- pregunto Eve, mientras entraba en la ducha.

-- ¿Eh? …si, perdona…es que estaba pensando en lo que les había ocurrido a Rubí, Catia y las demás, no puedo creérmelo, que se haya producido…hace un rato estaban aquí conmigo y ahora están tumbadas sin vida…-- dije mientras veía como el tinte de mi pelo corría cañería abajo, necesitaba teñirlo de nuevo.

-- No solo tu has perdido a tus amigas, mas de una de nosotras hemos perdido parejas…por decirlo de alguna manera o hermanas…todos perdemos personas importantes…yo por ejemplo perdí a mi madre…no aquí, si no del sitio de donde procedo…hubo una gran lucha…mi madre era una de las combatientes y la mataron…pero ya ves debes animarte…seguir adelante por ti, por ellas…y sobre todo por esa cría…-- dijo Eve mientras el agua resbalaba por su cuerpo.

-- Tienes razón…ahora es cuando no debo flaquear…-- dije dándome ánimos, no podía venirme abajo.

En ese momento Eve se pudo detrás de mi sus manos pasaron delicada mente por mi abdomen, sentí una sensación indescriptible; fue como un éxtasis de placer pero sin haber hecho nada, estaba como hipnotizada no podía ni siquiera moverme o no quería hacerlo, su lengua paso por el lóbulo de mi oreja sentí una especie de corriente eléctrica recorrerme la espalda, sus alas me abrazaron aquel delicioso calor no era solo del agua, parecía el de Rubí, tan tierno y dulce, ahora entendía el por que de las demás personas se quedaban extasiadas con los sucubus.

Eve plegó las alas y se metió entre mis brazos me beso en la boca juntamos nuestras lenguas jugueteando, picaronamente mientras el agua nos besaba a las dos, estuvimos un rato besándonos después lentamente empezó a bajar su lengua por mi cuello sentía su saliva mas caliente que la propia agua que me recorría, llego a mis pechos que estaban mas grandes y sensibles de lo normal, una de sus manos jugueteo con uno de mis pechos dándole vueltas pellizcando suavemente el pezón me encantaba, la combinación perfecta, su boca se aplico a el chapándolo, enroscando su lengua alrededor note incluso como salía algo de leche de ellos, casi nada estaba en completo placer mi mente ni siquiera se acordaba de nada fue como una descarga de stress por completo y me hacia falta, al rato su lengua siguió bajando haciendo un camino de saliva y agua, cuando llego a mi sexo aplico su boca a el y su lengua entro dentro de mi, era maravilloso notar como me invadía y rozaba las paredes incluso intente contraerlas para poder sentirla mas intensamente, mi flujo no paraba de salir mis gemidos se aceleraron, lo mismo que mi respiración note como una de sus manos subía amarrándome el pecho y masajeándolo jugaba con mis pezones hinchados entre sus dedos, mientras su lengua no dejaba de entrar y salir, mi flujo no paraba de manar era como una fuente estaba en pleno éxtasis, aquella lengua era mejor incluso que la de Rubí, mi clítoris pulsaba y latía lo mismo que un corazón, sus labio se aplicaron a el apretándolo y aprisionándolo, mis gemidos empezaron a escucharse por toda la ducha, su lengua no dejaba de saborearme era sorprendente mi mente estaba en otra parte, pasado un rato solo pude mas que cogerle la cabeza y atraerla a mi entre pierna todo lo que pude me apoye contra la pared esperando no caerme, sentía una corriente de flujo caliente en mi interior, incluso note como aquella llama ardía en mi bajo vientre, cuando al final descargue la boca de Eve recogió todo el flujo en su boca, tragándoselo al igual que el agua que le resbalaba por las comisuras de los labios, mi grito inundo la ducha, aquel stress se había ido por completo de mi estaba extasiada las piernas incluso me flaquearon, si no llega a ser por Eve qué me sujeto me habría caído, subió y me dio un beso muy suave en los labios.

-- ¿Qué tal te encuentras…? …-- pregunto Eve mirando mi cara, aun con el placer qué había tenido.

-- Mejor muchas gracias…estaba estresada por completo…--  respondí agradeciéndoselo sabia que no era el momento de aquello pero necesitaba algo para desahogarme.

-- Y parece que la cría se esta desarrollando bien…me alegro por eso…-- dijo Eve mirando la llama.

-- ¿Cómo lo sabes…? …-- pregunte interesada cada vez me gustaba mas las cosas de su mundo.

-- Es fácil…es por la marca que tienes en forma de llama…es de un color rojo vivo…si no estuviera el bebe no estaría bien…es como un indicativo en nuestra raza…-- dijo Eve explicándomelo, era fascinante incluso en los embarazos sabían si algo les pasaba a sus bebes.

-- Bueno será mejor que salgamos de la ducha y nos vistamos…tengo algo de hambre y seguro que las tuyas querrán salir a comer algo…diles que tengan cuidado…-- dije advirtiéndoles de lo que podría sucederles.

-- Si será lo mejor…y no te preocupes tendremos cuidado…y tenlo tu también esta noche…-- dijo Eve preocupándose por mi, en un instante no se porque pero sentí algo sorprendente por ella, pero pensé qué había sido el momento.

-- No te preocupes lo tendré…-- dije mientras nos mirábamos a los ojos aquel momento me pareció congelarse en el tiempo mientras el agua nos recorría a las dos besando las partes mas intimas y calientes de nuestro cuerpo, tenia mas ganas de ella pero no era el momento, tenia que hacer algunas cosas.

Me dirigí a las taquillas para vestirme mientras Eve seguía en las duchas refrescándose, elegí una braga faja la verdad que era espantosa pero lo mejor en aquel momento, una falda amplia con algo de vuelo de color rojo y que abrochaba arriba con dos botones de color blanco una jersey de tirantes de color blanco con unos corazones bordados en la parte derecha, en las piernas unas medias hasta los muslos de color blanco con una blonda de encaje y en los pies unos zapatos de color negro cerrados, me pase un tiempo cepillándome el pelo y arreglándolo tenían que volver a teñírmelo tocaba sesión de peluquería con las chicas, cuanto salía vi a Eve secarse con una de las toallas mientras me guiñaba un ojo, me quede mirando su cuerpo desnudo y bien contorneado aquellos pechos esplendidos pero no era el momento de pensar en eso había cosas mucho mas apremiantes.

El estomago me empezaba a gruñir así que fui a comer, al llegar vi a las chicas hablando de lo que había pasado, muchas de ellas tenían dudas aun de lo que había hecho pero pensé que seria lo mejor, además no había otra manera, en cuanto me vieron me invitaron a sentarme con ellas como siempre.

-- Mirad se que lo mismo os molesta que haya hecho eso, pero pienso que es lo mejor, se que Akemi lo hubiera hecho y en su día también habría dudas…-- dije mientras me sentaba intentando calmar los ánimos.

-- Lo sabemos, pero lo que no queremos es que pase alguna cosa, los ánimos están algo crispados…-- dijo una de ellas mientras algunas asentían.

En ese momento entro Aya que cogio una de las bandejas las chicas la miraron de una forma algo rara pero no tenían tantos prejuicios como con las sucubus.

-- Perdón solo entre para…coger algo de comida…-- dijo tímidamente como si hubiera interrumpido algo.

-- No te preocupes si quieres ven a sentarte…-- dije invitándola a comer con nosotras, las chicas no pareció molestarle solo que algunas prefirieron no estar cerca de ella, tenían miedo a las arañas y eso era comprensible.

-- Aya no te preocupes…es normal muchas personas tienen miedo a las arañas y eso incluso entre ellas es normal…-- dije para qué no se sintiera excluida.

-- No me preocupa…se que mucha gente debe de tener miedo a las arañas…pero bueno es así…no se puede remediar…-- dijo Aya auto consolándose.

-- Bueno como os iba diciendo…yo soy la primera que haré algo si pasa algo con vosotras os lo aseguro pero tenemos que darle ese voto de confianza…solo os pido eso…por favor…además me hace falta que me tiñáis el pelo nuevamente…este va desapareciendo…-- dije mientras me veía el pelo y algunos sitios empezaba a recuperar mi color normal.

-- Es mejor que te pases después y te lo volveremos a teñir, pero también te vendría un corte aunque…no creo que ninguna de nosotras se atreva no somos peluqueras…-- dijo una de ellas.

-- Perdón…yo se algo de peluquería…podría cortártelo y arreglártelo…-- dijo una de las sucubus que se encontraba en la parte de la cocina.

-- Claro por que no…dentro de un momento nos vemos donde siempre…-- dije animándome un poco.

Guarde los cubiertos y la bandeja y me dirigí a mi habitación para descansar un poco esa noche seria movidita y tenia algo de sueño, el cuerpo me lo estaba pidiendo a gritos, nada mas entrar cerré la puerta y me tumbe me quede por un momento mirando al techo y los ojos lentamente empezaron a cerrárseme, extrañamente esa vez no tuve ninguna premonición ni sueño extraño, al cabo de un rato note como me zarandeaban cuando abrí los ojos vi a las chicas, llamándome para ir a teñírmelo.

-- ¿Qué hora es…? …-- dije aun somnolienta, aunque había descansado bien hacia tiempo que no lograba conciliar tan bien el sueño, pero no podía sentirme a gusto me faltaba las alas de Rubí.

-- Son casi las diez y media, tenemos qué teñirte el pelo y prepararte para irte…dijo una de ellas…-- dijo una de ellas mientras me zarandeaba, para despertarme.

Nos dirigimos a la habitación de siempre allí me tumbe me lavaron el pelo quitándome los restos de tinte secándomelo y demás, al rato vi como entraba la sucubus cogio unas tijeras y se dispuso a cortarme el pelo, mientras lo hacia veía como si otra fase de mi vida empezara, al rato termino y notaba como me teñían el pelo, en todo ese rato no pronunciaron palabra alguna habían sido demasiadas sorpresas para un solo día, al rato la sucubus empezó a contar sobre lo que había visto por la ciudad y cuanto hacia que había llegado, las chicas empezaron a hablar y a soltarse un poco, aquel silencio parecía incomodarle a nuestra invitada y la verdad resulto de un gran alivio así pasamos el resto de la sesión de peluquería.

-- Bueno ya esta…espero que te guste como ha quedado…-- dijo una de ellas, abrí los ojos y vi que tenia el pelo corto y algo de punta por delante aquellos rizos habían desaparecido y ahora era de un color rubio intenso, no podía ni reconocerme en el espejo.

-- Es increíble…os ha quedado perfecto…muchas gracias…-- dije sorprendida por el trabajo que habían hecho.

Al instante abrió la puerta y apareció Verónica, como haciéndome saber que había llegado la hora de irme, solo esperaba qué mi padre se encontrara bien.

Salí al pasillo y vi qué había algo de revuelo las sucubus salían para cazar en la noche tal como habían dicho, lo mismo que Eve que me sonrío mientras pasaba por mi lado.

Nos dirigimos al comedor para poder hacer algún plan por si pasaba algo, al llegar vi que allí estaban Akiko y Aya esperándonos.

-- Muy bien…te llevaras el móvil y lo tendrás abierto…aparte Aya te colocara una de sus arañas para saber lo que te pueda ocurrir…-- dijo Verónica completamente seria, siempre me sorprendía.

En cuanto dijo lo de colocarme la araña un escalofrío surco mi espalda de arriba abajo siempre había tenido miedo a las arañas y ahora encima tener que llevar una encima.

-- ¿Te ocurre algo…? …-- pregunto Aya en cuanto me vio la expresión en la cara.

-- No te ofendas Aya… pero nunca he soportado las arañas lo siento…-- dije mientras ponía cara de asco, esperaba que Aya no se lo tomara a mal.

-- No te preocupes…ni siquiera sabrás qué la tienes date la vuelta así no la veras…-- dijo Aya casi sonriendo por lo que le había dicho.

Me di la vuelta y cerré los ojos esperando que ni siquiera sintiera las patas de la araña y así fue no la sentí pero solo el hecho de saber qué la tenia encima me daba repelús.

-- Listo ya la tienes…y no te preocupes…como te he dicho ni siquiera la sentirás…-- dijo Aya mientras intentaba mantener la risa.

Ni siquiera pronuncie una palabra solo cogi el móvil y salí de allí, no sabia como nadar siquiera, aunque no sentía esa araña encima mía sabia que la tenia y no podía apartar de momento ese pensamiento, en cuanto salí vi que era de noche estaba completamente despejado y podía ver la luna llena y otra vez las luces me deslumbraban un poco, el ruido era un poco mas alto de lo normal, la añoranza venia a mi mente de lo que podría haber estado haciendo si no me hubiera pasado esto, pero ya no era momento de eso; no sabia siquiera en que día de la semana estaba pero no me importaba, tenia que ir  para ver que es lo que me encontraba en el cementerio.

Fui a una de las calles para coger un autobús que me dejara lo mas cerca posible del cementerio al menos tenia el bonobús intacto, no tuve que esperar mucho tiempo; al subir vi que no había mucha gente, debía de ser un día de semana, me senté en la parte de atrás en cuanto lo hice me vino a la mente Catia aquel día que pude oler su perfume, casi todo lo que veía me traía recuerdos de ellas incluso de Alexa lo que hizo en el autobús eso por un momento me hizo sonrojar al instante, no tardamos mucho en llegar no había mucho trafico y cogimos casi todos los semáforos en verde.

Al bajar un viento helado se había levantado, que me hizo estremecer, el autobús me dejo a poca distancia del cementerio, me puse a caminar por la calle habían pocas personas a pesar de estar bien iluminada la zona me parecía ver incluso como las sombras me jugaban malas pasadas, en cuanto llegue vi una verja rodeando todo el sitio, no había estado muchas veces solo por la muerte de mis abuelos pero no recordaba mucho de ellos, la entrada estaba vigilada por la estatua de dos ángeles de piedra en actitud de oración, la verja extrañamente estaba abierta, aquello era un campo impresionante lleno de lapidas y tumbas por doquier en el centro del todo alzándose podía verse un mausoleo lo mas seguro de alguien importante.

Al entrar note algo raro en la cabeza me palpe y note de inmediato las orejas, de golpe la falda subió un poco hacia arriba habían aparecido las colas, al parecer la influencia de un cementerio, hacia salir la parte de Nekomata, era interesante al momento mis oídos empezaron a captar con mas claridad todos los sonidos incluso llegue a escuchar lamentos de ultratumba, aquellos sonidos empezaban a acumularse en mi mente, mis ojos podían ver pequeños fuegos fatuos que se movían entre las tumbas, aquel sitio al instante se volvió terrorífico, incluso las sombras habían tomado vida, por las tumbas había varias neblinas de color blanquecino dando vueltas, recordé las lecciones de Akiko y me concentre intente relajarme todo lo que pude y poco a poco, las voces fueron cesando, pero no podía dejar de ver los fuegos fatuos, que cada vez se acercaban mas ami, cuando estuvieron a mi altura lo único que hicieron fue empezar a darme vueltas, intente tocarlos su contacto era frío pero pude sentir un gran cariño y amor a su alrededor, no sabia muy bien de quien eran pero era una sensación maravillosa, como si me envolviera.

Por un momento mi mente voló del sitio, solo por un instante pero recordé a lo que había venido, empecé a moverme entre las tumbas, mirando hacia todos lados no sabia ni siquiera hacia donde ir, aquello era un laberinto al rato de estar caminando escuche como un aleteo, que me era familiar mire al cielo y vi una sombra de alguien con alas que aterrizaba al otro lado del cementerio, me dirigí hacia allí al llegar observe que se trataba de mi supuesta madre, su vestimenta era la misma que la del cuarto de baño de aquella vez, estaba apoyada en una tumba y mi padre estaba encima de ella tumbado con el pijama del hospital.

-- Vaya veo que has venido sola…y que el cementerio tambien tiene su efecto en ti…eso si que es una sorpresa…ademas no pensé que te atreverías…-- dijo La Gran Madre esperando que me hubiera acobardado.

-- Aquí estoy… ¿Qué es lo que quieres por el…? …-- pregunte intrigada, ya qué no entendía los motivos de llevárselo y ahora devolverlo.

-- Vaya directa al grano…se te ha pegado lo de Catia…apropósito que pena…solo ha salido a la mitad de lo que pretendía…-- dijo La Gran Madre regodeándose en de lo que había sucedido.

-- No comprendo por que le hiciste eso a Miriam…ella te ayudo…no había razón para que le hicieras eso…-- dije recordando todo lo que había hecho mi corazón se llenaba de rabia e ira.

-- No me era de mas utilidad…ya había hecho su cometido…era solo una gata mas molesta y caprichosa…a propósito te sienta bien el embarazo…-- dijo La Gran Madre mientras caminaba de un sitio a otro guardando las distancias.

-- El embarazo no es de tu incumbencia…es mejor qué no cambiemos de tema… ¿Qué es lo que quieres por el…? …-- pregunte nuevamente para intentar salir de allí.

-- ¿Yo querer…?…nada ya tengo lo que quería quédatelo…a propósito yo que tu me daría un poco de prisa…recuerdas a tus amigas del instituto…creo que han sido unas niñas malas…y tu madre tendrá que castigarlas…-- dijo La Gran Madre con misterio no sabia a lo que se refería, tenia qué ver mis compañeras del instituto en todo esto y Akemi

-- ¿A que te refieres…?…-- pregunte extrañada por lo que había dicho.

-- Tus compañeras de clase están en una de las naves del puerto la numero quince…encerradas en una jaula…que esta a punto de abrirse…y sabes lo que pasa cuando pones a una Bakeneko que lleva mucho tiempo sin probar bocado y se le saca de su entorno controlado…puede ser una carnicería…-- respondió La Gran Madre haciéndome recordar varias cosas.

A mi mente vino la imagen de mi madre, que había desaparecido y que por lo visto la tenia ella, todo este tiempo no lo podía creer.

-- Es imposible no te habrás atrevido…no tienes corazón…-- dije pensando en lo que podría pasar, aquello seria un asesinato en masa, tenia que evitarlo como fuera.

-- Así son las cosas…así qué mejor date un poco de prisa, creo que te queda como una hora antes de qué la jaula se abra…y créeme que Akemi tiene mucha hambre…-- dijo La Gran Madre mientras levantaba el vuelo alejándose del lugar.

En cuanto se perdió en la distancia cogi el móvil para decírselo a Verónica.

-- No te preocupes saldré para aya ahora mismo…-- dijo Verónica, que se entero de todo lo que había pasado.

-- Espera…Dios no se qué hacer, escucha venid tu y Akiko para aquí, tenemos qué llevarnos a mi padre…y que Aya vaya yendo hacia el puerto intenta liberar a las chicas…solo eso que no se meta con Akemi…-- dije intentando hacer un plan de alguna forma.

-- ¿Hay rehenes…? …Pero no tenemos tiempo…-- dijo Verónica algo asustada.

-- Escucha lo que importa son las chicas que hay encerradas si las sacan; solo se quedara mi madre dentro…si no lo hacemos aquello será una masacre…al menos ganaremos algo de tiempo…-- dije intentando hacer algún plan, por lo menos sola no podría matar a nadie.

-- Muy bien estaremos hay en poco tiempo…-- dijo Verónica mientras colgaba.

No llego a pasar ni media hora, cuando escuche unos pasos acercarse a toda prisa, al llegar ambas se quedaron sorprendidas, por le cambio que había sufrido de golpe.

-- ¿Como que has cambiado…? …--pregunto Verónica sorprendida, al verme.

-- Estas preciosa…-- dijo Akiko con cara de sorpresa al verme.
-- Por lo visto, todo apareció de golpe al entrar en el cementerio pero será mejor que os lo explique luego…Akiko coge a mi padre y llama por teléfono al hospital en el que se encontraba diles que lo has encontrado aquí…cuando vengan escóndete y asegúrate de que se lo llevan…Verónica vámonos hacia el puerto todo lo deprisa que puedas…-- dije esperando que Aya hubiera llegado y hubiera sacado a las pobre chicas.

-- Espera un momento voy a coger un poco de esta tierra…podré hacerte un amuleto…-- dijo Verónica intentando hacer que pudiera utilizar mis poderes.

Nos dimos toda la prisa que pudimos aunque poco podía correr estando en mi estado, nos metimos en el coche y Verónica acelero todo lo que pudo al menos a esas hora no había mucho trafico por las carreteras no tardamos mas de media hora en llegar al puerto, solo esperaba que Aya hubiera tenido el tiempo suficiente para sacarlas de allí.

El sitio estaba desierto, allí habían varias naves y muchísimos contenedores, era una especie de laberinto, al menos sabíamos el numero del sitio, se podía oír a lo lejos las sirenas de los barcos y una ligera niebla inundaba el lugar, aquellas orejitas habían desaparecido lo mismo que la cola, al parecer el cementerio era donde mis poderes se concentraban, la luna empezó a ocultarse entre las nubes poco a poco como no queriendo ver lo que iba a suceder allí.

Tardamos como unos diez minutos en dar con el sitio, al llegar vimos a Aya transformada y todas las chicas atadas unas con otras muertas de miedo al parecer se había tomado demasiado en serio eso de protegerlas.

-- ¿Eres tu? ... Amanda…estas cambiadísima…¿Pero que…haces aquí?…no me digas que estas con ellas…-- dijo una de ellas en su cara podía verse el miedo mientras miraba de reojo a Aya aunque la verdad daba gracias al cielo de que no hubiera puesto su peor rostro.

-- Escuchad no hay tiempo para nada…es mejor que os vayáis todo lo deprisa que podáis y os pido un favor como vuestra compañera…que no digáis a nadie lo que me habéis visto por favor…mas adelante os explicare lo que ha pasado…-- dije casi rogándoles esperaba que no dijeran nada.

-- Escucha…vas a tener qué explicarnos muchas cosas…pero no te preocupes no diremos nada…-- dijeron las chicas mientras salían de allí a toda prisa en cuanto lo hicieron un rugido sonó dentro del almacén, incluso Aya retrocedió un poco en su cara podía verse el miedo contenido.

-- Tranquila Aya, no tienes por que entrar si no quieres esto es asunto mío…y gracias por haber liberado a las chicas y hazme otro favor…coge a tu cría y llévatela…-- dije entrándome un repelús por la espalda.

-- No hace falta qué te preocupes te podré cubrir desde el techo…además tendré una visión mejor de todo…-- dijo aya mientras me acercaba la mano a mi pelo y sacaba a la cría.

-- También es asunto mío…iré contigo...podría pobrar un Sutra de sello pero necesitare bastante tiempo y poder acertar en su frente para qué resulte efectivo…solo tendremos una oportunidad este tipo de conjuros requiere mucha energía y mas con una Bakeneko…-- dijo Verónica intentando buscar una solución, tenia que darle tiempo pero mis reflejos estaban un poco adormecidos aparte de por el peso que tenia de mas al menos Aya estaría desde el techo cubriéndome y podría alzarme en cualquier momento.

Revise la puerta y estaba cerrada con un candado y forzarla no era la mejor opción.

-- Aya… ¿Cómo sacaste a las chicas de aquí…? …-- dije ya qué no veía otra entrada posible.

-- En la parte de arriba…hay dos ventanas abiertas…-- dijo Aya, ya que parecía ser la única entrada la edificio y lo peor de todo es que estaríamos encerradas.

-- No queda otra…Aya súbenos;  primero a Verónica…desde hay entraremos y veremos que podemos hacer…--  dije intentando trazar un plan de alguna manera.

Aya subió a la parte de arriba sin ninguna dificultad desde allí lanzo una de sus redes y nos fue subiendo a medida qué subí Verónica podía verle que no estaba muy acostumbrada a las alturas y no se sentía muy segura estando arriba. La siguiente fui yo y la verdad me gusto, recordaba como si estuviera en los columpios de cuando era pequeña, al llegar arriba vimos las ventanas que estaban abiertas, intentamos mirar con la poca luz que había un buen sitio donde colocarnos y tener algo de visión, por si nos atacaba.

-- Amanda…seria mejor que tú no bajaras…dijo Verónica, intentando protegerme debido a mi estado.

-- Si he llegado hasta aquí…debo de bajar…además es mi madre la qué esta hay abajo…-- dije algo enfadada, sabia qué tenia razón por mi estado pero quería ser yo quien intentara primero razonar con ella.

-- Pero en tu estado…seria peligroso…podría pasarte cualquier cosa y no podemos arriesgarnos…-- dijo Verónica protegiéndome.

-- Se que estoy en un estado algo peligroso… pero no te preocupes todo saldrá bien…mientras Aya me tenga segura con su red…podrá alzarme en cualquier momento alejándome del peligro…-- dije, estaba completamente segura de que aya no me fallaría.

-- De eso estoy convencida…pero lo que no me fío es de lo que pueda pasar…hay algo raro en todo esto…sobre todo cuando hemos escuchado el rugido…si tu madre se ha convertido va a ser difícil capturarla y ponerle el sello… -- dijo Verónica su tono me decía qué empezaba a desconfiar o que tenia miedo.

-- Seguro que todo saldrá  bien…hay es un sitio perfecto en ese lugar…-- dije señalando un sitio por el que las pocas luces que entraban incidían en el, dándonos algo de visión.

Aya bajo a Verónica con su red al centro del lugar seguidamente iba yo pero no despejo de mi los hilos por si acaso había que alzarme a toda prisa.

-- De acuerdo empieza a concentrarte…y esperemos poder acertar a la primera…-- dije esperando que saliera bien, ya qué no tendríamos otra oportunidad.
El sitio estaba repleto de cajas por todas partes, aquello era un nido de escondites para Akemi, aparte de que la luz no ayudaba mucho al sitio al  fondo pude ver unas escaleras que llevaban a una oficina, los contenedores estaban apilados por todas partes, el ambiente era algo opresivo aparte de ser el sitio enorme.

Verónica empezó a recitar el Sutra, poco a poco aparecieron aquellas orejas y las colas empezaron a moverse, un ligero color blanco la rodeo como una especie de aura a su alrededor, al momento empezamos a escuchar unos gruñidos pero no sabia de donde venían, el sonido rebotaba en todo el sitio y así seria bastante complicado saber donde se encontraba.

-- Así no podré saber donde se encuentra…tengo una idea…-- dije acordándome del cementerio y del puñado de tierra que había traído Verónica.

Cogi el puñado de tierra haciendo un circulo a nuestro alrededor, en cuanto cerré los ojos, las orejitas aparecieron lo mismo que la cola, mi vista aumento de manera considerable, incluso mi oído podía percibir nuestras respiraciones y la de mi madre no estaba precisamente muy calmada.

Por un momento me quede mirando hacia un lugar del sitio pude ver unos ojos completamente rojos, brillando en la oscuridad unos dientes afilados como cuchillas en una boca inmensa, también pude ver el brillo casi inhumano de sus garras, al momento volvió a desaparecer entre las cajas parecía que estuviera jugando con nosotras al gato y al rato y no éramos los gatos.

Escuche sus gruñidos claramente sabia que la estaba viendo y esperaba el momento oportuno para atacarnos, al momento escuche un rugido, cuando mire me encontré en el aire alzada por Aya me libre por los pelos cuando mire abajo vi que mi madre estaba completamente cambiada era como una bestia salvaje sus rasgos estaban mas alargados de lo normal, en ese instante miro hacia arriba y lanzo un rugido como si estuviera enfada por no haber conseguido a su presa, por suerte paso por alto a Verónica al parecer me quería ami.

-- Mama despierta…se qué hay algo de ti aun hay dentro por favor no queremos hacerte daño…-- dije mientras mi madre desaparecía entre las cajas nuevamente y Aya volvía a descenderme.

Verónica proseguía con el Sutra esperaba que lo terminara pronto, a pesar de poder ver mejor y poderla sentir, no me sentía segura de ninguna forma, los gruñidos seguían viniendo de todo el sitio, al momento escuche como algo se lanzara detrás de mi ni siquiera aya le dio tiempo a reaccionar, pero por lo menos pude agacharme a tiempo pero no sabia que aquel salto no iba por mi si no para cortar la telaraña que me sujetaba.

-- Amanda…ha cortado la telaraña…no puedo hacer nada…-- dijo aya desde arriba, aparte estaba segura que si lanzaba otra volvería a cortarla nuevamente y si ella bajaba seria la primera en ser atacada.

-- No te preocupes…intentare distraerla hasta que Verónica lo termine…dije por qué la verdad no podía hacer otra cosa.

Seguí mirando hacia todas partes el problema radicaba es que se movía con demasiada rapidez y el sonido rebotaba al parecer La Gran Madre había escogido el sitio pensando en eso.

El aura de Verónica empezó a aumentar de intensidad pensé que ya estaba a punto de terminar, solo debía de esperar un poco mas, aunque no podía descuidarme escuche que se acercaba detrás de mi pero no pude reaccionar a tiempo en el salto logro acertarme en el brazo haciéndome unas heridas, intente aguantarme el dolor para no desconcentrar a Verónica.

Intente calmarme tenia el corazón acelerado por completo, no dejaba de saltar incluso tenia una sensación extraña proveniente de la cría no sabia qué es lo que quería decirme, me intente concentrar todo lo posible, la escuchaba respirar, moverse incluso escuchaba su corazón pero aquel sitio me confundía.

-- Listo termine… ¿Pero que te ha pasado…? …-- dijo Verónica mientras me agarraba el brazo, intentando detener la sangre. Por lo visto el olor de la sangre altero mas aun ami madre.

Una especie de rugido casi sobrenatural parecía salir del mismo infierno sacudió el lugar, en mi cuerpo sentí una sacudida de miedo, mire a Verónica y la vi atemorizada casi no podía ni moverse tenia casi el rostro desencajado por el miedo, sus ojos estaban abiertos como platos incluso pude ver como algunas gotas de sudor resbalaban por su rostro, me era extraño ni siquiera con los tipos con navaja estaba así de aterrorizada.

-- Reacciona…Verónica despierta por favor…te necesito…-- dije intentando hacer qué despertara de aquel estado en que se encontraba, por suerte pudo volver a si misma.

Se agacho para poder ayudarme, nos pusimos espalda contra espalda, al menos tendríamos más oportunidades de verla venir, los gruñidos de antes se transformaron en rugidos debido al olor.

-- Escucha un momento…si me pasara algo…solo quiero decirte que ha sido maravilloso conocerte y que tu madre… no se equivocaba contigo…-- dijo Verónica como si fueran sus ultimas palabras y eso me asusto mas que todos los rugidos.

-- Pero que estas  diciendo…no digas tonterías…saldremos las tres de aquí…-- dije preocupándome por sus palabras no sabia lo que pretendía hacer pero me asustaba, note su mano como cogia la mía con fuerza.

Verónica se separo de mi y se puso de espalda contra una de las cajas, no sabia lo que pretendía, pero al momento supe lo que quería hacer.

-- Aquí estoy Akemi…acabemos esto de una vez…-- dijo Verónica, intentaba sacrificarse y darme una oportunidad pero no sabia para que.

Mire la mano y vi que me había pasado el sello, intentaba ser el cebo para qué se lo pudiera colocar.

-- Aya…llama a Akiko…y dile que venga todo lo rápido que pueda si no esta ocupada la vamos a necesitar…-- dije intentando anticipar lo que iba a pasar.

Casi al instante de que hubiera terminado la frase observe como la bestia se lanzo contra Verónica sus zarpazos era demasiado rápido solo podía ver como la sangre de Verónica caía al suelo por las heridas, no sabia qué hacer en cuanto acabo el cuerpo de ella cayo al suelo, seguidamente me miro con aquellos ojos diabólicos como si fuera su siguiente plato, no podía reaccionar estaba paralizada por completo, pero en cuanto  se iba a lanzar contra mi, vi como con las pocas fuerzas de Verónica, la agarro por la espalda, dándome una oportunidad de colocarle el sello.

-- AHORA…HAZLO!!! …-- grito Verónica casi desesperada sabia qué no el quedaban muchas fuerzas.

En ese momento me lance pero tuve mala suerte la presa que realizaba Verónica no fue suficiente para retenerla, en cuanto se soltó una de sus garras impacto en mi abdomen, aunque mi mano logro alcanzar su frente y colocarle el sello, con un rugido que mas bien parecía un grito de dolor cayo al suelo su cuerpo estaba recuperando su apariencia normal, vi como mi abdomen sangraba y como la sangre manchaba mi mano mientras caía al suelo en ese momento no pude contener mas la consciencia la habitación me daba vueltas y caí con ellas…


FIN DEL CAPITULO 2

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P.D: Bueno dejo el siguiente capitulo espero que os guste y muchas gracias a todos Guiño  .
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