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El Despertar De Cerbero y Tadcumi 0 1 144

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#1
12 Dec 18 Hortaliza
CAPÍTULO 1

Me agito.

Con un espasmo, golpeo algo con mi brazo.

Es suave y peludo.

Abro los ojos.

Un perro enorme, descomunal, de tres cabezas me mira.

Tiene la boca abierta.

Grito con todas mis fuerzas.

Alguien me lanza un vaso de agua por la cabeza y abre la manguera, apuntándome a la boca para callarme.

Me atraganto y empiezo a toser.

Cierra la manguera.

Se inclina hacia mí y me mira, enfadada.

_Tonto, eres tooontooo.

Por un momento se le marca una vena en la frente.

Me tiende una nota.

"Era una pesadilla."

_OHH... ¿¡EN SERIO...!? No me jodas.

Vuelve a darme un manguerazo, esta vez por toda la cara y para.

Va vestida con un mono negro que le deja la espalda al descubierto.

Por delante tiene un escote que le deja al descubierto el canalillo y los pechos, la tela solo llega a cubrir sus pezones.

Se pone de pie y escucho sus tacones golpear el suelo.

Su piel es morena.

Sus ojos son rosas, su cabello azul con mechas lilas, le llega por encima del trasero, recogido en una trenza.

_De verdad, que tenga que cuidar de ti.

Me mira molesta, rechista y me lanza una toalla para que me seque.

_Gracias.

CAPÍTULO 2

Volvamos atrás en el tiempo.

"Más... más..."

Las fiestas de la ciudad.

El comiendo algodón de azúcar, montándose en las atracciones, viendo los puestos...

"Vas a ensuciar un coche, no lo hagas."

Lee la nota, se ríe y baja la bragueta.

Ruborizada y asqueada, le observo desde detrás de otros coches.

_¡¡¡NO MEES AHI!!! _Le grito abochornada.

Asustado, echa a correr, se tropieza, pero la Policía no llega a verle ni a él ni a su amigo.

"No, eso no.… más adelante."

El haciendo estupideces como esa solo, con los amigos.

"Intentando ligar...

...Consiguiéndolo y...

No, no observe como hacia "eso" lo que llaman el coito, sexo, hacer el amor."

Todos los días voy dejándole notas por las mañanas, el solo las lee y luego las guarda, pensando que es de su pareja.

Sonrió, conforme con eso, sentada en la azotea.

Hasta que llego el día…

"Me marcho por asuntos del trabajo, lo siento, no volveré."

Obviamente yo seguía allí, ese día no sonreía.

Lo intente, pero llore.

Estaba feliz porque por fin volvía a estar solo.

Aun así, solo lloraba porque le escuchaba a él.

Ese día llovió, hubo tormentas y rayos.

Algunos quemaron árboles en alguna parte de la ciudad.

Uno de ellos quemo mis alas, dejando solo los huesos.

"Me lo merezco."

CAPÍTULO 3

Su segunda novia.

Le maltrataba.

Con disimulo, me asomaba por la ventana.

En una ocasión estaban sentados en el sofá, viendo la televisión.

Ella se colocó un cigarrillo en la boca.

Saco el encendedor y le dio varias veces hasta que salió la llama.

El escupió el agua, al ver lo que ella estaba haciendo y le pidió que lo apagara.

Eso me hizo dudar, así que seguí observándoles.

Fue la primera que le vi, haciéndolo.

Sorprendida, una lagrima resbalo por mi mejilla.

Ella le tiraba del cabello mientras lo hacían.

Mis sospechas se confirmaron con el paso de los días.

Discutieron.

Él no sabía qué hacer, le respondía nervioso, gesticulando.

Ella le gritaba fuera de sí, cogió lo primero que tuvo cerca y...

Vi su mano sangrando.

"Sangre... suya."

Ese día por la noche, escribí otra nota.

"Yo te habría amado de otra manera."

Nunca se la entregue.

CAPÍTULO 4

Está durmiendo.

Ni siquiera es medianoche.

Me llevo una mano a la boca, aguantándome la risa.

Se ha dejado la ventana abierta.

Esta tapado, girado hacia la pared.

No me ha dado tiempo de cambiarme.

Entro arrastrándome de rodillas.

Consigo meter mi herramienta, sin rayarle ni romperle el cristal.

Encapuchada, con todo mi cuerpo y rostro tapado por mi capa con capucha negra.

Le acaricio el cabello.

Se le acelera el pulso.

Agitado, se coloca bocarriba.

Me rio por lo bajo.

_Se le ve el ombligo.

Es la primera vez que estoy cerca de él, que puedo tocarle.

Escribo una última nota.

"Buenas noches. Lo siento."

Voy a colocarla sobre su teclado, apoyada contra el monitor.

Abre sus ojos.

Me ve de pie, frente a él.

Uno de mis brazos es solo huesos, nada de carne.

Con el sujeto mi guadaña.

Me mira asustado, va a gritar.

Le coloco un dedo sobre los labios.

Bajo la capucha, dejando al descubierto mi rostro.

Extiendo los esqueletos de lo que una vez fueron mis alas.

Se revuelve en las sabanas.

Extiendo mi brazo que aún tiene piel y le toco la barriga.

Hace un ruidito, sus ojitos brillan.

Sonrió con ternura.

_Tadcumi, eres tú.

Rio con lágrimas en los ojos.

Es la primera vez que dice bien mi nombre.

"Tú eres quien me dejaba todas esas notas.

El ser que me vigilaba y protegía."

_Creía que eras mi Ángel de la Guarda.

Reímos.

_Tu brazo y tus alas...

"No te avise cuando tu primera pareja formal te tuvo que dejar, ni cuando tu perrito iba a fallecer."

_Así que por eso fue...

"Mi creador, me quito la carne de mis alas y de mi brazo por no avisarte."

_Tu padre es...

_...La Parca, sí.

"Poder estar cerca de ti, desde que naciste, verte, comunicarme contigo...

...Fue un capricho que me consintió, por eso, en cierto modo, le entiendo que me castigué así por no haber intentado protegerte cuando debí hacerlo en su momento."

Sonrió como una tonta, sintiéndome como una niña pequeña.

Le entrego una última nota.

"Te quiero."

_ ¿Puedo...? Por favor.

Se queda quieto.

Respira, una y otra vez, hasta calmar su respiración.

Espero pacientemente.

"Hay algo que no te he dicho, esa pesadilla que tuviste en verano, la primera vez que nos vimos..."

Beso su frente.

Los dos cerramos los ojos, felices.

"Y me lo llevo conmigo, alejándolo de la muerte, de este mundo.

En cuerpo y alma."

Aun con lo que queda de mis alas.

"Veinte años mortales a su lado, viéndolo crecer, sus expresiones, sus recuerdos, la gente que iba y venía que podían permitirse salir y entrar de su vida.

Sus primeros pasos, su primera palabra, la separación de sus padres, el fallecimiento de su papa, su amigo y su perrito.

Sus dos rupturas con sus parejas formales, sus ligues, sus amistades...

Y con poder haberle hablado un par de veces en persona, compartir con él solo dos momentos, haber podido tocarle, acariciarle y darle, aunque solo sea un besito..."

"Un beso..."

"Estoy enamorada de él, desde que su corazón empezó a latir y abrió sus ojitos para ver el mundo en el que había nacido."

CAPÍTULO 5

Le llevo a un Limbo, creado solo para él.

Sus padres vuelven a estar juntos, su papa está vivo y sigue queriendo a su mama.

Se pierden en alguna parte montados en un coche, charlando, riéndose, dándose un besito.

Aterrizo de rodillas en el borde de una nave destruida, hundida a medias en el asfalto.

Camino con él en brazos y le dejo en el interior.

Abre sus ojitos, con las pupilas dilatadas de color marrón y respira con fuerza.

Ve el cielo azul con algunas nubes blancas, pequeñitas y esponjosas y el Sol brillante.

Comienza a investigar, trastea con lo que encuentra.

Con el paso de las semanas consigue construir algunas cosas.

Pasa un mes y ya tiene lo básico para vivir, una habitación con cama, ropa, una máquina expendedora con bebidas, comida y un baño.

A medida que va adentrándose más profundo encuentra mi regalo.

Una chica con el cabello muy corto de color dorado oscuro, de piel blanca y ojos grises.

Vestida con un top gris con huellas de animales de distinto color y unos pantalones cortos azul oscuro y unas zapatillas de deporte.

Vive en la zona más profunda de la nave trabajando lavando perritos para ganarse la vida.

Su nombre es Alma.

Se presentan y el tiempo hace el resto.

Les veo trabajando juntos, disfrutando de los animales, de su compañía.

Su primer beso, los que vienen después.

Las conversaciones, las risas, la complicidad, completamente compenetrados.

Los recuerdos que van creando allí, en ese paraíso que he creado para él.

Lo único real es ella, esa chica que no esperaba encontrarle ni conocerle.

Van pasando los años uno, dos y al tercero...

Estoy sentada al borde de la nave, pensativa.

Me levanto y extiendo los brazos, dejo que el viento agite mi cabello y baje mi capucha.

Cierro los ojos y siento el calor de los rayos del Sol.

Cuando los abro veo una nota a mis pies.

"Sé que has sido tú.

Gracias."

Esa misma noche les devuelvo a ambos a su mundo de origen, a su hogar.

Esa casita en la que siempre iba y venía para verle, cuidarle y protegerle.

"Por fin tiene una pareja decente, una persona que le acepta tal y como es, que le quiere de corazón y...

...puede estar a su lado toda su vida."

CAPÍTULO 6

Abro mis ojos.

Estoy en un sitio oscuro.

Una cueva, al fondo se ve la luz del exterior, de un color rojizo.

Frente a mi le veo.

Detrás esta ese enorme perro de tres cabezas despierto y enseñando la lengua, casi tapando la salida.

Estoy aterrorizado.

Pero al verla bajarse la capucha, apartándose la capa y dejando al descubierto su cuerpo.

Su brazo huesudo sujeta la guadaña.

Tiene sus alas esqueléticas desplegadas y extendidas.

Una de sus piernas también es solo hueso.

Le miro aun temeroso pero preocupado.

Me mira con cariño y sonríe, mostrándome una expresión tierna, cálida.

Se le pone los ojos llorosos, trata de reír para no asustarme más, pero le tiembla los labios.

"Lo siento."

Camino despacio, dudoso, hacia Tadcumi.

Me tiende la mano que aún tiene piel.

Tembloroso la toco con mis dedos.

Nos miramos a los ojos.

Noto sus dedos acariciando mi mano, la cicatriz que me dejo mi expareja.

"Estoy bien. No te preocupes."

Sin esperármelo, me agarra de la chaqueta y me besa.

Abro mis ojos sorprendidos y luego los cierro dejándome llevar.

"Adiós. Te estaré esperando."

Cuando los abro me encuentro tumbado en mi cama.

Los labios que he besado eran los de mi actual pareja.

La que conocí gracias a Tadcumi.

Grito entre sollozos.

_ ¡¿Dónde estoy?! _Repito una y otra vez.

"Recuerdo cada una de sus notas, de sus reprimendas, su risa, su expresión de enfado, nuestras discusiones, su cariño, su paciencia conmigo."

Alma me envuelve entre sus brazos, acunándome entre las sabanas, besando mi frente, secando mis lágrimas, susurrándome con dulzura palabras tranquilizadoras.

Lloro durante cerca de una hora hasta quedarme dormido por el cansancio.

Sobre la tapa de la cajita donde guardaba sus mensajes, pone en un papelito como los suyos "Te amo."

TADCUMI

Sonrío, sentada en tu azotea.

Mis piernas cuelgan y las muevo divertida arriba y abajo.

Muevo mis pies, sus dedos.

Una tiene piel y la otra solo hueso, al igual que mis brazos.

Las acaricio.

Es de noche, el cielo está despejado y puedo ver las estrellas, no hay luna.

Arranco de mi libreta un papel y con mi pluma comienzo a escribir.

Te escribo por fin algo más que una frase, que un aviso.

"Soy la sucesora de La Parca, el causante de la muerte de tu amigo, las parejas de tu madre, todo eso lo hizo mi padre.

A cambio de ayudarle con su trabajo, me da la oportunidad de protegerte, pudiendo estar cerca de ti, como si fuera tu Ángel de La Guarda.

Ya quise estar así desde que te vi nacer.

Verte en el mundo, tus dientes de leche, tu primera palabra, tus primeros pasos.

Tu obsesión con el color azul en la Guardería y en Primaria.

Como conociste a tus mejores amigos, tus amigas.

Las fiestas, tus parejas.

Siempre respete tu intimidad, pero a veces no podía evitar imaginar, ¿cómo sería si hubiera sido a mí? Si me hubieras acompañado, besado, acariciado en tus locuras y tonterías.

Que no me vieras con miedo, más allá de la chica de las notas, esa que te deja una piruleta por cada San Valentín.

Me conformo con esto y aun así no te avise cuando ella se iba a ir, dejándote aquí.

Fui egoísta y tuvo sus consecuencias, también pagué por mi egoísmo.

Después de todo eres mi capricho, mi antojo..."

Suelto una carcajada, nerviosa, me caen lágrimas por las mejillas.

"Poder hablarte, dejar que me veas más allá del papel y no me basta.

Quiero que me dejes de mirar con miedo, que no huyas de mí."

Bajo en silencio y te miro dormido en tu cama, abrazado al oso de peluche que te regalo Alma.

Me muerdo el labio para que no me escuches llorar y entro, colándome por tu ventana que esta entreabierta.

Dejo la guadaña apoyada en tu mesa.

Me acerco a ti y te beso en la frente.

Abres los ojos, adormilado.

"Gracias por cuidarme, no te vayas...

...quédate."

Me pides atontado que te cure las agujetas de las piernas y me aguanto la risa.

Coloco con cuidado la nota encima de una cajita de madera donde guardas las demás que te he ido dando y dejando.

Para ti esto es un sueño y para mí...

"Te quiero."

Me quedo quieta, ya fuera de tu habitación, con mi guadaña en la mano, bien sujeta y mis alas huesudas desplegadas, lista para mi ronda nocturna.

"Te esperare con Cerbero, junto a él, para ver si cuando llegue el momento, logras su despertar."
Gracias a Muffet y a Voldia por sus Firmas.

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